Un Articulo acerca de la Crisis.... JUNTEN......MIEDO!

Enviado por Sergio Povea Sáez el 02/12/2008 a las 07:49 PM
Sergio Povea Sáez


"Articulo de Pablo Mackena, Revista caras. "

No soy experto en economía. Creo sí entender algunas cosas. Me jacto de ser rápido con el cálculo mental. Probablemente lo fui de niño. Pero leo harto. Reviso informes, escucho a los expertos, miro cifras, sigo los avatares de los mercados. Y tengo miedo. Miedo que no responde a pronósticos agoreros y fundamentados de la debacle mundial, sino uno más cercano a lo que te produce lo desconocido. Tampoco siento que nos vamos a morir todos de un zuácate, o que esté juntando conservas y leche en polvo china para pasar las vacas flacas. Lo que me aproblema es que, generalmente, cuando las cosas andan mal, alguien que te puede explicar el porqué, el hasta cuándo y cómo solucionarlo (salvo quizá, frente a la enfermedad o los desastres naturales). Siempre hay un experto en quien confiar. Uno que, por lo menos, dice te lo advertí y lo demuestra. Que ya es algo. Que te comenta este gato tiene mala tos, pero si se hace esto o se hace aquello, zafamos. Hoy estamos solos.


Una de las características particulares y terroríficas de esta crisis es que nadie parece entender nada; nadie se la juega, nadie aquí es general después de esta batalla. De paje a millonario, de Nobel de Economía a oligofrénico rematado, todos hemos sido —cual más, cual menos—, meros espectadores. Es como ir en un avión y ver súbitamente a la azafata con cara de horror corriendo a su asiento. De frentón prefiero oír al capitán avisando que nos estamos yendo al carajo, como en aquella notable canción de Laurie Anderson. La certeza, incluso la más terrible, resulta mejor que la incertidumbre. Unos definen esto como lo peor desde el martes negro de 1929. Bien, dirá uno. Sin embargo, cuando el mismo personaje creía hasta el día anterior que todo estaba relativamente en calma, te das cuenta de que no sabe nada.

Sebastián Edwards, uno de nuestros cientos de economistas de fama mundial (levantas una piedra y sale uno), sostiene que esta crisis le hace bien a la economía, que “la burbujita” tenía que romperse, que el mercado debía sincerar la falta de profundidad de sus respaldos. Y si lo tenías tan claro, ¿por qué no lo dijiste antes?

Otros creen, a cada paso, que el tema se solucionó definitivamente: el gobierno americano rescata un par de empresas crediticias y las bolsas mundiales reaccionan con euforia. Una semana después caen a pedazos tres de los principales bancos de inversión. La administración Bush propone un salvataje de 700 billones de dólares. “Salvataje”, un concepto hermanado con el horror, como los sueños en la cubierta del Titanic. Misma suerte. Suma y sigue. Resta y sigue, en verdad. Palabras como recesión ya no dan el ancho. Se habla de tiempos difíciles, fin de una era, de un modelo.
En Chile nos preocupamos por los ahorros fiscales. ¿Se acuerdan de los millones que el Estado había logrado juntar y que nuestro flamante ministro depositó, en un impulso libremercadista revolucionario, en bancos extranjeros? Hace un par de días uno de sus también flamantes asesores, se despachó la siguiente frasecita: “La plata de todos los chilenos está depositada sólo en bancos filetes”. ¡Filetes! ¡Guau! ¡Bacán! No tengo nada contra la jerga coloquial, pero cuando se trata de 22 mil millones de dólares prefiero una respuesta más seria.

Creo que a estas alturas nadie se entera. Que esto se puede acabar mañana o durar hasta el próximo milenio. Lo que sí me queda claro es que la economía no sólo no es una ciencia exacta, sino que para colmo de males se parece más a una gran timba. Frases como “Chile está bien blindado contra las vicisitudes de la economía mundial”, me valen tanto, como el pronóstico de lluvias para este año, que se venía seco porque estaba la Corriente de la Niña, pero terminó diluviando porque se habría devuelto el Niño. ¡Así cualquiera!


Frente al descalabro, quizá lo más sano sea hacer como nuestra presidenta de visita en Nueva York por el asunto Bolivia: echar la talla. Ella se despachó, ante la incredulidad de su audiencia el chistecito de por qué en EEUU no había tenido golpes de Estado… “porque en EEUU no hay embajadas americanas” (haciendo alusión al permanente intervencionismo yanqui en la región). ¡Destemplada la tallita por lo menos! Especialmente teniendo en cuenta que en las últimas semanas a los gringos les habían devuelto dos embajadores en Latinoamérica, justamente por inmiscuirse en políticas internas. Aun así me hizo reír. Tan chilena, tan desatinada, tan ladina. Qué pena que —de tan preocupados como están los americanos de su descalabro—, no se dieron ni cuenta. Algo tuvo de heroico el numerito: ir a joderlos a su propia casa. ¡Está bueno! ¡Toma cachito de goma! Con lo jodidos que nos tienen a todos, era lo menos.


Habrá que seguir esperando nomás a ver qué pasa acá. Las señales no son buenas. ¿Vieron al ministro Velasco en cadena nacional hablando to-do-a-si, como si leyera el silabario o como dando las instrucciones para desarmar una bomba? ¡Qué miedo! Peor que la azafata.

Articulo de Pablo Mackena, Revista caras.

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Quien es Sergio Povea?

Tengo 21 años, Signo Acuario, Me considero alguien Razonal, Eufórico, Hiperactivo, Positivo, Romántico, Creativo, Rayado, Futurista, Luchador, Terco, Orgulloso, Y Creyente como pocos en el Mundo...

Me Desarollo como Director Creativo en Arte, Diseño y ahora Comun. Audiovisual, con Buenos estudios y experiencias en El Ambito de las Artes Visuales y el Diseño.

Aquí empieza mi Carrera!!

Director de Goin Entertainment.

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